Daniel 4:33
Nabucodonosor: Fue echado de entre los hombres,
comía hierba como los bueyes y su cuerpo se empapaba del rocío del cielo,
hasta que su pelo creció como plumas de águila y sus uñas como las de las aves.
Daniel 4:34
Al fin, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo y mi razón me fue devuelta;
bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre:
"Su dominio es sempiterno; su reino, por todas las edades.
Daniel 4:35
A él hace según su voluntad en el ejército del cielo
y en los habitantes de la tierra;
no hay quien detenga su mano y le diga: ¿Qué haces? .
Daniel 4:37
Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo,
porque todas sus obras son verdaderas y sus caminos justos;
y él puede humillar a los que andan con soberbia.
